El director Whiterson de Paradise Farm

Este es uno de los nuevos personajes del Volumen II de Sueños de Otro Mundo (hazte con la primera parte  AQUÍ  ). Fue un personaje qu...



Este es uno de los nuevos personajes del Volumen II de Sueños de Otro Mundo (hazte con la primera parte AQUÍ ). Fue un personaje que apareció de la nada, no tenía ni idea de que iba a salir así, hasta su nombre surgió espontáneamente (aún cuando a veces me resulta complicado buscar nombres para los personajes), por lo que ha de ser importante sí o sí.
La ilustración es de la gran genia y hermana LORENN TYR (pincha en su nombre para ver sus trabajos). Que bien supo transmitir el carácter del señor Whiterson. ¡¡Muchas gracias!! ^_^

Os dejo un pequeño fragmento del relato en donde aparecerá el Señor Whiterson... Cuidado, hoy no está de buen humor.

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Edward entró en el despacho y cerró la puerta con suavidad, sabía que al señor Whiterson no le gustaban los ruidos fuertes y cualquier motivo sería bueno para iniciar una discusión.
Lo primero que vio fue el retrato, de hecho ya estaba puesto allí con ese propósito. Whiterson quería que todos supieran quién mandaba en Paradise Farm. A pesar de que sus ojos no eran más grandes que un hueso de aceituna, la mirada parecía salirse a través del lienzo y no importaba en qué parte del despacho te colocaras, los ojos siempre estaban vigilando tus pasos.
Whiterson estaba mirando por la ventana con las manos cruzadas tras la espalda, llevaba puesta la bata azul y eso solo podía significar que ya había estado con algún paciente esa mañana. Cuando escuchó la puerta no se giró inmediatamente, sabía que solo una persona se atrevería a entrar sin llamar antes.
—Buenos días —dijo Edward en un suspiro, no le gustaba verlo cuando llevaba esa bata, a veces veía restos de sangre reseca que era mejor no saber de donde habían salido. Miró de reojo a la estantería pero estaba en su lugar habitual—. ¿Has pedido que venga a verte?
Whiterson se giró despacio y miró a Edward dedicándole la mejor de sus sonrisas, aunque eso lo hiciera parecer un auténtico muñeco diabólico. Las facciones de Whiterson eran duras con su mandíbula cuadrada y su nariz prominente. Los ojos apenas se veían pero eran de un marrón intenso, solo algunos privilegiados tenían la suerte (o la desgracia) de acercarse tanto a él para poder apreciarlo. La frente era ancha y surcada de miles de arrugas que él denominaba como «abdominales de tanto pensar». No había ni un solo pelo en su cara, ni tampoco en su cabeza porque padecía una enfermedad: alopecia areata, que lo había dejado sin ningún pelo cuando cumplió los treinta años. Por aquel entonces, ya era un psiquiatra reconocido y poco le había importado quedarse calvo y sin cejas, nadie se atrevería a reírse de Malcom Whiterson, brillante psiquiatra doctorado con honores. Además se parecía a Magneto de los X-Men y eso le encantaba, él siempre había deseado poder manejar a la gente y en cierto modo ya lo hacía.
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