Aprovechando el lanzamiento del segundo volumen de  Sueños de Otro Mundo os voy a contar como de una historia (muy corta) puede sa...






Aprovechando el lanzamiento del segundo volumen de Sueños de Otro Mundo os voy a contar como de una historia (muy corta) puede salir algo tan grande.

Sueños de otro mundo era solo un relato que se me ocurrió hace muchos años y que escribí en unas hojas que aún conservo. Durante bastante tiempo estuvo guardado en una carpeta en mi ordenador; inerte, inanimado, esperando a su momento de gloria... ¡Qué ya ha llegado! Un día decidí retocarlo, lo cambié, le hice unos arreglos y volví a dejarlo aparcado. Y otro día, sin saber en qué se iba a convertir todo esto, me dio por pensar que sería buena idea crear una antología de relatos cortos de terror que versaran sobre la misma temática: la muerte, el coma, lo surrealista... Temas que siempre me han llamado mucho la atención. Bueno, así comenzó todo. Mi hermana participó con un relato y yo inventé otros cuatro. Como el único que ya tenía escrito era Sueños de otro mundo, elegí ese título para la antología (creo que no pude escoger mejor)

¿De dónde salieron esos relatos nuevos? De la nada, o mejor dicho: de mi subconsciente. Si me paro a pensarlo, realmente no tengo ni idea de cómo escribí los relatos.
Cuando terminé de montar la antología me di cuenta de que en todos salía el fuego de alguna manera (¿traumas personales? puede ser) y por eso le añadí ese subtítulo. Que eso era lo que iba a ser en principio, un simple subtítulo pero ahora es el nombre del primer volumen.
¿Qué cuándo se me ocurrió continuar los relatos? Al ver que ninguno tenía un final cerrado (y animada por otras personas -GRACIAS-) me dije que las historias pueden seguir hasta el infinito y más allá, mientras los personajes sigan vivos... Y así fue como empecé a elaborar los relatos para este segundo volumen.

Hoy me apetece contaros un poco de cada uno de los relatos del primer volumen, para que os situeis si aún no lo habéis leído, o para refrescaros la memoria si ya lo habéis hecho y estáis por leer el segundo volumen, que por cierto, podéis encontrar en Amazon a 2,99€ (Permaneced en sintonía que muy prontito habrá rebajas y promoción :) )


LAS MENTIRAS DEL DESTINO

Este niño podría ser considerado como el causante de toda esta locura en que se ha convertido mi proyecto relatos-novela. El niño del pasado y su triciclo, que aparece por primera vez dentro de un libro que el profesor Watson regala a Bill Dawson. Los hechos que acontecen después solo están a la altura de una imaginación tan portentosa como la de este enigmático niño, que no es un niño en realidad y aún no se sabe de donde ha venido.




SUEÑOS DE OTRO MUNDO
El relato homónimo, el inicio de todo. Cuando lo escribí (tiempo ha) jamás habría pensado que terminaría convirtiéndose en algo tan grande. Como anécdota y sin hacer demasiado spam para quien no lo ha leído todavía, os contaré que días después de escribir el accidente de avión que tiene lugar en este relato, ocurrió un accidente aéreo muy trágico y me quedé a cuadros. Por ello pospuse el lanzar este relato e incluso llegué a modificar el accidente convirtiéndolo en uno de tren. Por desgracia, hubo también un grave accidente de tren a los pocos meses. Por ello lo dejé aparcado también pero finalmente ahí está. La pobre Elisa no debe estar muy contenta, que digamos.




CRUCE DE CAMINOS

Este fue el relato colaboración de mi querida hermana Lorenn, que habla sobre la Santa Compaña, una leyenda gallega muy antigua que te invita a tener cuidado en los cruces de caminos porque nunca sabes con qué puedes encontrarte...




EL ÚLTIMO CAFÉ

Le tengo un cariño especial a este relato en el que escribo sobre personajes que están y no están. Están en otra realidad que muy pronto descubrirán, para desgracia de todos ellos. El bar El Paso era el testigo del amor entre Rolan y Sonia que muy pronto se verá truncado por una extraña desaparición.




TOMMY, EL QUE NUNCA DUERME

A decir verdad, no solo Sueños de otro mundo (el relato) fue lo primero que escribí antes de que esta antología existiera. De hecho, Tommy, el que nunca duerme, viene desde mucho más atrás en el tiempo (pero mucho, mucho) Cuando apenas tenía catorce años, empecé a escribir una historia de un niño que se quedaba en coma después de electrocutarse en una torre de alta tensión. Después, mientras estaba en el hospital tenía horrendas visiones. Esa historia se me ocurrió tras ver en la tele una noticia real de un niño que había subido a una de esas torretas de alta tensión y había caído fulminado (no recuerdo si había muerto o no) Me quedó tan grabado en la mente que lo saqué a través de la escritura. Todavía conservo esa historia (fatalmente escrita jaja) y este relato está basado en ella. Descubre la venganza que Tommy quiere llevar a cabo con la ayuda de Joe.


TRAS LA PANTALLA

La idea para este relato se me ocurrió viendo la teletienda una noche a altas horas de la madrugada. ¿Sabes de esto que te quedas mirando -sin mirar realmente- la televisión cuando lo que deberías hacer es irte a dormir? Pues eso... Entonces se me vino a la cabeza que qué pasaría si pidieras algo a la teletienda y al momento lo tuvieras en tu casa. (Que incluso te lo pasaran a través de la propia pantalla) Cuando creé a Steve, el personaje principal, lo convertí en un desdichado, amargado y malhablado, pero son este tipo de personajes los que más me gustan. Escribir con ellos es muy fácil. Descubre la locura de Steve y la teletienda.



Y ahora, como habéis llegado hasta el final de la entrada (inusualmente larga, para lo que yo suelo escribir) os merecéis un premio por ser mis fieles lectores. Como ya dije en Facebook, ando preparando la siguiente novela. En principio dejo reposar Sueños de otro mundo y me centro en terminar una de las que tengo empezadas y de las que ya os hablé EN ESTA ENTRADA (parece que lo único que os adelanté fue el prólogo... jajaja tendréis que conformaros) 

Si estáis atentos al blog, y tal vez también a Facebook y puede que incluso en Twitter, iré presentando a algún personaje de DDL que no son más que las siglas de Deuda De Luz (y no, no es la deuda de la luz de la compañía eléctrica, que al precio que está es muy normal XD)

 La luz en esta novela es mucho más...


Tras el prólogo y el misterioso arcoiris, la novela inicia (un año antes de ese suceso) con Colin McKaen, un escritor frustrado que vive bajo la sombra de su padre, un novelista de éxito que ahora ha entrado en decadencia tras la muerte de su esposa. Colin es un tipo "normal" (¿qué es ser normal? preguntaría él) que le ha tocado nacer en una familia adinerada con la que no se lleva especialmente bien. Su hermana Kate está celebrando una exposición de cuadros en su lujosa mansión y a Colin no le queda más remedio que acudir, pero como siempre, llega tarde...


Eso es todo lo que puedo adelantarte por el momento. Permanece atento, querido lector, siempre es un placer compartir contigo estos adelantos, que tal vez ahora te sepan a poco, pero pronto serán más suculentos.

Namasté y gracias ^_^

SUEÑOS DE OTRO MUNDO, VOLUMEN 2: AGUA Como ya había anunciado en mis redes sociales (si aún no me sigues puedes hacerlo en  Facebook ...


SUEÑOS DE OTRO MUNDO, VOLUMEN 2: AGUA


Como ya había anunciado en mis redes sociales (si aún no me sigues puedes hacerlo en Facebook o en Twitter -o en las dos- jeje) hoy sale a la venta el segundo volumen de Sueños de otro mundo. Si el primero giraba en torno al elemento fuego, el cual aparecía de un modo u otro representado en todos los relatos; en este segundo volumen, el elemento principal es el Agua. No ha sido algo planeado, ni habrá tercer y cuarto volumen de Tierra y Aire. Simplemente surgió así la idea. ^_^ Os iré contando más cositas sobre el universo SDOM en una entrada amplia que estoy preparando con la presentación de todos los personajes que forman parte de este proyecto que ha pasado de ser una antología a toda una novela.

Puedes descargarlo en formato ebook y también está disponible en tapa blanda. Para ello sigue este enlace:

www.amazon.es/dp/B06XKGNRVJ 

Ya que estamos de estreno, os dejo por aquí la portada y contraportada que realizó Lorenn Tyr (mi hermana genia <3) (Clic AQUÍ para conocer su trabajo) y que tan bien refleja todo lo que es el segundo volumen de SDOM. El conejo es un punto clave en toda esta historia...



¿A qué es fenomenal? ¡No puedo dejar de mirarla! Y estoy deseando que llegue el libro para verla en todo su esplendor :)

Como no, recordar a visitantes, nuevos lectores y amigos despistados, que este libro es el segundo volumen y que para poder entenderlo es necesario haber leído el primero. En la entrada anterior os dejé la opción de leer de forma gratuita el inicio. ¡No dejes de echarle un vistazo! 

Este proyecto de SDOM no ha hecho más que comenzar y seguiré contando nuevas historias, pero de momento dejaré que los personajes descansen un poco.
Mientras, retomo otras novelas que han quedado a medio hacer (¡Ay, dichosa constancia inconstancia!) y me pongo a trabajar duro para sacar adelante alguna de ellas. Permaneced en sintonía, pues iré revelando alguna que otra novedad.

¡Gracias por leerme!
¡Nos vemos en las redes!

Ahora puedes echar un vistazo a las primeras páginas de Sueños de otro mundo, volumen 1: Fuego, de forma totalmente gratuit...












Ahora puedes echar un vistazo a las primeras páginas de Sueños de otro mundo, volumen 1: Fuego, de forma totalmente gratuita y sin tener que descargar nada en tu ordenador o teléfono. Tan solo tienes que darle al botón "Vista previa" y podrás acceder al contenido. 
En este caso, podrás leer el prólogo (de Lorenn Tyr) y el comienzo del relato de Bill Dawson: Las mentiras del destino.
En cuanto la opción esté disponible, lo pondré también para el segundo volumen que ya está en preventa en formato ebook: AQUÍ por 2,99€.

Este es uno de los nuevos personajes del Volumen II de Sueños de Otro Mundo (hazte con la primera parte  AQUÍ  ). Fue un personaje qu...



Este es uno de los nuevos personajes del Volumen II de Sueños de Otro Mundo (hazte con la primera parte AQUÍ ). Fue un personaje que apareció de la nada, no tenía ni idea de que iba a salir así, hasta su nombre surgió espontáneamente (aún cuando a veces me resulta complicado buscar nombres para los personajes), por lo que ha de ser importante sí o sí.
La ilustración es de la gran genia y hermana LORENN TYR (pincha en su nombre para ver sus trabajos). Que bien supo transmitir el carácter del señor Whiterson. ¡¡Muchas gracias!! ^_^

Os dejo un pequeño fragmento del relato en donde aparecerá el Señor Whiterson... Cuidado, hoy no está de buen humor.

 [...]

Edward entró en el despacho y cerró la puerta con suavidad, sabía que al señor Whiterson no le gustaban los ruidos fuertes y cualquier motivo sería bueno para iniciar una discusión.
Lo primero que vio fue el retrato, de hecho ya estaba puesto allí con ese propósito. Whiterson quería que todos supieran quién mandaba en Paradise Farm. A pesar de que sus ojos no eran más grandes que un hueso de aceituna, la mirada parecía salirse a través del lienzo y no importaba en qué parte del despacho te colocaras, los ojos siempre estaban vigilando tus pasos.
Whiterson estaba mirando por la ventana con las manos cruzadas tras la espalda, llevaba puesta la bata azul y eso solo podía significar que ya había estado con algún paciente esa mañana. Cuando escuchó la puerta no se giró inmediatamente, sabía que solo una persona se atrevería a entrar sin llamar antes.
—Buenos días —dijo Edward en un suspiro, no le gustaba verlo cuando llevaba esa bata, a veces veía restos de sangre reseca que era mejor no saber de donde habían salido. Miró de reojo a la estantería pero estaba en su lugar habitual—. ¿Has pedido que venga a verte?
Whiterson se giró despacio y miró a Edward dedicándole la mejor de sus sonrisas, aunque eso lo hiciera parecer un auténtico muñeco diabólico. Las facciones de Whiterson eran duras con su mandíbula cuadrada y su nariz prominente. Los ojos apenas se veían pero eran de un marrón intenso, solo algunos privilegiados tenían la suerte (o la desgracia) de acercarse tanto a él para poder apreciarlo. La frente era ancha y surcada de miles de arrugas que él denominaba como «abdominales de tanto pensar». No había ni un solo pelo en su cara, ni tampoco en su cabeza porque padecía una enfermedad: alopecia areata, que lo había dejado sin ningún pelo cuando cumplió los treinta años. Por aquel entonces, ya era un psiquiatra reconocido y poco le había importado quedarse calvo y sin cejas, nadie se atrevería a reírse de Malcom Whiterson, brillante psiquiatra doctorado con honores. Además se parecía a Magneto de los X-Men y eso le encantaba, él siempre había deseado poder manejar a la gente y en cierto modo ya lo hacía.
[...]




Por aquí dejo, para quien quiera leerlo, un fragmento del relato "Tommy, el que nunca duerme" que está en el libro Sueños de Ot...

Por aquí dejo, para quien quiera leerlo, un fragmento del relato "Tommy, el que nunca duerme" que está en el libro Sueños de Otro Mundo que autopubliqué en Amazon va a hacer casi un año. Este relato es muy especial para mí, porque su principal idea está arrancada del mismo corazón de una niña de trece o catorce años: yo misma, cuando empecé a escribir. El relato original no tiene nada que ver con este, excepto el título y el accidente de Tommy (más o menos), pero aún así le guardo mucho cariño a esa libreta en la que escribí: Tommy, el que nunca duerme.

¡Espero que tengáis muchas y variadas pesadillas! Si queréis saber como continúa, podéis descargaros aquí el libro completo por solo 0,99 y descubrir también las otras historias de las que ahora mismo me encuentro escribiendo su segunda y última parte.





"Tommy, el que nunca duerme"



1


Es la tercera vez que me mudo en dos años —digo con voz lastimera. Espero sonar lo más convincente posible aunque llevo tiempo sin practicar el habla con los vivos y menos aún a través de esta fascinante tecnología. Hablo por teléfono móvil desde la cocina de mi nueva casa, o mejor dicho, supuesta nueva casa, pues en realidad llevo mucho tiempo sin mudarme y en mi vida creo recordar que solo lo hice en dos ocasiones.
Con una mano sostengo el móvil pegado a la oreja y en la otra tengo un sándwich de mantequilla de cacahuete a medio terminar. Me encantan estos placeres tan mundanos, ya había olvidado el sabor de la mantequilla de cacahuete.
Al fin me he decidido a ayudar a Tommy, su insistencia ha dado resultado y aquí estoy. Es un testarudo pero en el fondo es buen chaval.
¿Quiere decir que el fantasma viaja con usted señor Ford? —pregunta la mujer al otro lado.
Eso parece sí, puedes llamarme Joe —replico intentando ganarme su confianza.
De acuerdo Joe, pero si es un fantasma recurrente será más difícil y eso conlleva otros detalles, no sé si me entiendes...
¿Más dinero?
Tommy tenía razón, su farsa se huele desde lejos.
Sí —responde y hasta puedo notar como sonríe para sus adentros.
El fantasma es muy pero que muy recurrente —digo paseando por la cocina maravillado por los grandes ventanales que permiten que la luz natural ilumine la estancia. ¡Cuánto extrañaba esta luz tan brillante y blanca!
Y allí puedo ver al recurrente Tommy, sentado en el bordillo de la piscina con los pies a remojo y como siempre, sonríe; no sé que es lo que le hace tanta gracia, desde luego si yo tuviera su cara y cuerpo no encontraría motivos para reír. La sangre reseca apenas se ve, ya que todo él es como un tizón negro por las quemaduras que sufrió en el accidente. Dejo el sándwich en la encimera y lo saludo agitando la mano pero Tommy no me devuelve el saludo. Es un maleducado aunque bien mirado, tampoco tuvo la oportunidad de recibir demasiada educación.
El dinero no es problema —continuo—, pero tienes que saber que el fantasma es un poco tímido, no se presenta ante extraños así como así.
Lo haré salir —dice la tipa con seguridad absoluta. ¿Será que se cree sus propias mentiras?
No lo dudo —lo digo con tanta ironía que puedo sentir cómo la medium frunce el ceño con desconfianza. Seguro que piensa que está hablando con alguien que pretende desenmascarar su farsa y de hecho, está en lo cierto.
¿Cómo dice?
Por favor —digo al borde de un falso llanto haciendo vibrar las palabras—. Lo estoy pasando muy mal.
Señor Ford, quiero decir, Joe —dice con retintín—. No sé si es capaz de comprender en qué consiste mi trabajo realmente, si lo que quiere es burlarse de mí, ya puede ir buscándose a otro.
Me encojo de hombros mirando a Tommy dando a entender que será un hueso duro de roer; él aparece de repente a mi lado y coge mi mano para hablar a través de mí, siento la presencia infantil en mi mente y dejo que tome las riendas:
Eres la única persona que puede ayudarme. Mucha gente también me pone en duda cuando cuento a qué me dedico. Escucha, sé lo que es que no crean en ti, pero también sé que no eres ninguna charlatana y tu poder es verdadero. Puedo sentirlo.
Ah. El convincente Tommy, que bien habla y miente el condenado. Me mira con sus ojos ennegrecidos como el resto de su cara y sonríe con sus dientecillos de niño pequeño. No sé como me he dejado enredar por un niño de ocho años y participar en toda esta aventura planeada por él. Sus ansias de venganza son contagiosas y aunque sé que solo me necesita para hablar, no he podido resistir la tentación de ayudarle a hacer que Carol, la medium, recuerde su trágica historia antes de morir, historia que ambos compartieron y que Tommy no ha podido olvidar. Su venganza está más que justificada, sin duda.
Silencio al otro lado del teléfono. Puedo escuchar la respiración agitada de Carol y cuando voy a preguntar si está bien, dice:
Muy bien, me has convencido. ¿Dónde vives?
Miro compungido a Tommy, no sé donde estoy. He aparecido desde el umbral y todavía me dura la sensación de desdoblamiento. Tommy coge de nuevo el mando y me agarra el brazo con fuerza, necesita estar en contacto conmigo para poder hablar a través de mis cuerdas vocales; las suyas están chamuscadas al igual que el resto de sus órganos internos, aunque él si que puede hablar en el sitio del que venimos.
Es el 21 de Silent Valley —dice/digo.
Estupendo, me pilla de camino, llegaré en media hora. Ya hablamos.
Tommy me quita el teléfono de la mano y desliza el dedo en la pantalla para finalizar la llamada. Me mira con orgullo.
Has cumplido tu promesa de traerme a mi antigua casa. Gracias —digo mirando a mi alrededor—. ¡Lo que ha cambiado! No la reconocía.
Tommy se va hacia la nevera en donde hay un montón de imanes con letras. Los junta formando un frase:
‹‹Que comience el show››.





2


Hace tiempo que he asumido mi muerte y sin embargo no he podido olvidar el que ha sido mi hogar durante casi toda mi vida. Tommy me ha traído tal y como dijo. Es un niño de palabra.
Apenas puedo reconocer nada en la casa de lo cambiada que está, me pregunto cuánto tiempo real habrá transcurrido pero no importa. Al menos hemos podido subir y salir de aquel calor irreal.
Me morí a la bella edad de 84 años sin ninguna enfermedad en mi cuerpo más que la vejez. Sin más, una noche dejé de respirar pero no fue doloroso, ni tampoco el final, sino el principio. La muerte es solo un tránsito, un mero trámite, un camino hacia lo desconocido que según he podido saber es diferente para cada persona. Para mí fue literalmente un camino porque cuando mi corazón decidió que ya había latido suficientes veces y dejó de hacerlo, mis ojos se abrieron en otra realidad que seguía siendo la misma de antes de morir: mi habitación; sin embargo, lo que antes había sido el baño, se convirtió, tras mi muerte, en un sendero terroso rodeado de árboles verdes y frescos.
Aparecí al lado de mi cuerpo físico sintiéndome como una brisa ligera, sin apenas peso y con la mente clara. Me observé durante tanto tiempo como pude y no me lamenté por tener que dejar mi cuerpo atrás, ¡al contrario!, Fue una liberación, igual que volver a la juventud. Podía moverme con soltura sin que el hueso de la cadera se saliera del sitio como acostumbraba hacer. Miré mi cuerpo decrépito y arrugado por última vez y me fui por el sendero. No hubo luces que me guiaran hacia ningún lugar ni familiares ya fallecidos o mascotas esperando mi llegada. Nada de eso. Solo el camino que parecía no terminar nunca, pero se acabó cuando llegué a un claro en donde no había árboles. Los rayos del sol de este nuevo mundo —o tal vez solo eran focos— iluminaban una gran piedra solitaria que estaba en medio del claro, en ella apareció un señor larguirucho con aspecto cansado. Por lo que me dijo, era el encargado de llevar a las almas al otro lado; no volví a verlo nunca más.
La piedra se desplazó como por arte de magia y aparecieron unas escaleras que descendían al abismo. Nunca he sido nada religioso pero en ese momento no pude evitar pensar que estaba yendo derecho al infierno. Siempre nos han contado y hemos creído que el cielo está sobre nuestras cabezas y yo bajaba y bajaba, así que allí solo podría estar satanás esperando cobrar mis pecados en la Tierra con torturas y castigos variados. Nada de eso encontré y aunque sí que hacía un calor asfixiante tal y como uno esperaría del reino de satán, no había ningún demonio a la vista. Reconocí el lugar como una panadería, más adelante me enteré de que no se elaboraba pan, sino recuerdos para sueños de vivos.
Enseguida me recibieron unas veinte personas interesadas en saber cómo había muerto y me contaban todas a la vez porqué estaba allí abajo. No escuché nada de lo que me dijeron, el shock por mi muerte aún era reciente y la novedad de ese sitio mágico me apabullaba los sentidos. Lo único que quería era descansar. Que ironía estar cansado cuando tu cuerpo yace ya en una tumba para siempre. Pensé en cuánta gente podría estar llorando por mí y llegué a la conclusión de que no demasiada. Tal vez Richard, mi compañero de mus, podría llegar a extrañarme, sobre todo cuando no tuviese a nadie con quien jugar. Lo que quedaba de mi familia no se había preocupado por mí cuando estaba vivo, así que mucho menos en mi muerte; si acaso se les ocurría ir a buscar mi fortuna, lo llevaban claro. Mi testamento les habrá hecho mucha gracia, estoy seguro.
Cuando me encontré con Tommy en la habitación que nos tocó compartir, me asusté al ver su aspecto negruzco pero fue suficiente con que me contase su historia para sentir un fuerte deseo de protegerlo como el nieto que nunca llegué a tener. Tommy solo era un niño y lo que le había ocurrido no era justo.
Pasé mucho tiempo allí abajo fabricando recuerdos y no pasaba un solo día en el que no extrañase mi antigua casa y su aroma reconfortante. Era lo normal, decían mis compañeros, a todos le pasaba lo mismo pero nada se podía hacer para volver. Por suerte, Tommy guardaba un as bajo la manga que nadie había tomado por cierto y que yo, sin embargo, creí a la primera. A veces es suficiente con que alguien nos diga lo que queremos oír y lo que Tommy decía, que podía subir y volver al mundo de los vivos, a mí me interesaba mucho.
¿Cómo un fantasma? —pregunté un día mientras fabricábamos un recuerdo para el sueño de un bebé.
Algo así —dijo—. Si dibujas tu casa puedo hacer que llegues hasta ella.
Nunca pregunté el cómo ni el porqué. Me emocionó tanto saber que podría regresar a casa que todo lo demás perdió interés para mí. Después me enteré que Tommy sólo me necesitaba como medio para llevar a cabo su venganza, es decir, para usarme y hablar a través de mi; no lo culpo, alguien tenía que ayudarle a vengar su muerte y nadie mejor que su abuelo postizo para hacerlo.
Le he preguntado porqué no lo ha intentado antes con otra persona y su respuesta fue bien sencilla:
Eres el primero que me cree cuando digo que puedo viajar a través de los cuadros.
Claro. Es una idea absurda y difícil de asimilar pero bueno, estamos muertos. ¿Qué hay más irreal que eso?
Dibujé la fachada de mi casa con el mayor número de detalles que logré recordar y Tommy se encargó de darle color con sus pinturas especiales, como él las llama. Cuando terminó de pintar me cogió de la mano y nos metimos en el cuadro, antes de entrar dijo:
Traspasaremos el umbral, pero no estoy seguro de que lleguemos a tu casa, si ya no está en el mismo sitio, podemos perdernos y... vagar.
No importa —respondí—. Vamos a intentarlo.
Tommy me miró sonriendo como si ya supiera que yo iba a decir eso y puede que realmente así fuera. A veces tengo la impresión de que puede leer mi pensamiento.
Tenía mis dudas sobre si volvería a recuperar mi cuerpo físico y poder utilizarlo pero aquí estoy, y Tommy también, esperando a que llegue Carol y que empiece el espectáculo. El viaje ha sido instantáneo, como meterse en una batidora y girar sin control. El cuadro que dibujé, que Tommy pintó y por el que hemos llegado, está colgado junto a la chimenea en el salón pero no podemos regresar por ese, tendremos que hacerlo desde lo que antes era mi habitación y que ahora es un cuarto de un niño pequeño o puede que de una niña, no estoy seguro. Ha sido una suerte que la casa esté en venta en este momento y aunque también habíamos barajado la posibilidad de que estuviese habitada; habría sido un poco violento irrumpir de esta manera.
Me da en la nariz que Tommy sabe más cosas de las que dice, este no da puntada sin hilo.
Nada más llegar y antes de llamar a Carol, hemos pintado el cuadro por el que nos iremos, una imagen de la panadería de los recuerdos, así la llama Tommy, que casi ocupa toda la pared de la habitación. Dice Tommy que nuestro tiempo aquí es limitado y antes de que caiga la noche tendremos que llevarnos a Carol al otro lado a través del cuadro. No sabemos si funcionará pero hemos venido a intentarlo.



Somos energía, lo creas o no, lo somos. La energía brota de cada persona, de cada animal, de cada cosa. Aunque no la puedas ver, está ...




Somos energía, lo creas o no, lo somos. La energía brota de cada persona, de cada animal, de cada cosa. Aunque no la puedas ver, está ahí, afectándote, ya sea para bien o para mal.
Detente... ¿Captas ese sutil cambio en tu entorno cuando aparece alguien que no te cae bien? Son tus propios pensamientos negativos hacia esa persona (y tal vez los de ella hacia ti) los que producen esa mala vibración. 
Son energías que chocan.
El porqué no lo sé, quizás recuerdos de vidas pasadas. 
Puede que todo esto suene demasiado metafísico para ti, una persona corriente que no repara en lo que hay a su alrededor, que no percibe las energías de las cosas, pero créeme, están ahí, a tu lado. Siempre.